El déficit de oferta de carne vacuna en Estados Unidos se profundiza y el mercado comienza a transitar una etapa de menor disponibilidad estructural, con impacto directo sobre la faena, la producción, los precios internos, las importaciones y el comercio internacional.

De acuerdo con un análisis del especialista Derrell Peel, de Oklahoma State University Extension, publicado por Beef Magazine, la producción total de carne vacuna en Estados Unidos cayó 5,5% interanual durante el primer semestre de 2026 y se proyecta una nueva contracción para el cierre del año.

“Un mayor inventario en los corrales no significa que el número de animales esté aumentando”, advirtió Peel, al explicar que el incremento reciente de animales en feedlots responde más a una menor salida de ganado terminado que a una recuperación real de la oferta.

El analista señaló que el informe de junio de Cattle on Feed mostró un inventario en corrales 2,1% superior al del año anterior, pero remarcó que esa lectura puede resultar engañosa. Según Peel, en los últimos doce meses los ingresos de animales a los corrales disminuyeron 6,1%, mientras que las ventas de ganado terminado cayeron 7,8%. “Los flujos de feedlot —ingresos y ventas— han disminuido fuertemente en los últimos meses”, sostuvo.

El problema de fondo está en la menor disponibilidad de terneros. Peel afirmó que la zafra de terneros de 2025 fue la octava consecutiva en caída y la más baja en 84 años. Como consecuencia, los corrales están reteniendo más tiempo los animales, con más días de alimentación y mayores pesos finales, pero sin poder compensar completamente la menor cantidad de ganado disponible para faena.

En ese contexto, la faena de novillos y vaquillas terminadas cayó 8,7% interanual en el primer semestre de 2026. Los mayores pesos de carcasa ayudaron a amortiguar parte de la baja: las carcasas de novillos promediaron 35 libras más que el año anterior y las de vaquillas 26,6 libras adicionales. Sin embargo, la faena total de bovinos igualmente retrocedió 8,1% en el acumulado del año, mientras que la faena de vacas cayó 5,3%.

“El menor flujo de producción en feedlots significa una caída en la faena de ganado y en la producción de carne”, resumió Peel. El especialista proyecta que la producción total de carne vacuna de Estados Unidos terminará 2026 con una baja de entre 4,5% y 5,0% frente al año anterior, y que volverá a disminuir en 2027 hasta alcanzar el menor volumen desde 2015.

La mirada oficial también confirma un escenario de oferta ajustada. El Servicio de Investigación Económica del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ubicó su última previsión de producción de carne vacuna para 2026 en 25.438 millones de libras y para 2027 en 25.385 millones de libras. Además, ajustó al alza el precio esperado del novillo terminado para 2026, hasta US$ 250,16 por quintal.

Otro informe de economistas del USDA, publicado por Ag Proud, proyectó para 2027 una producción de 25.310 millones de libras, 0,9% por debajo de 2026. El informe sostuvo que la caída esperada responde a una menor faena, solo parcialmente compensada por carcasas más pesadas, y vinculó ese escenario con siete años de reducción del rodeo de vacas de cría entre 2020 y 2026.

El ajuste productivo de Estados Unidos se da en un mercado donde la demanda sigue firme y las importaciones cumplen un rol creciente para abastecer el consumo interno. Según el USDA, para 2026 las importaciones se mantienen elevadas, mientras que las exportaciones fueron revisadas a la baja y también se espera un menor desempeño exportador en 2027.

Para el mercado internacional, la menor producción estadounidense representa un dato de alto impacto. Estados Unidos es uno de los principales productores, consumidores e importadores de carne vacuna del mundo, por lo que una oferta interna más restringida tiende a sostener precios elevados, reducir saldos exportables y abrir más espacio para proveedores externos, en especial países con capacidad de abastecer carne industrial, cortes para procesamiento o productos de mayor valor.

La recomposición del rodeo, en caso de iniciarse, no tendrá efectos inmediatos. La retención de vaquillas y vacas reduce todavía más la disponibilidad de animales para faena en el corto plazo, aunque sea necesaria para reconstruir el stock. Por eso, el mercado estadounidense ingresa a una etapa donde la escasez de hacienda, los altos precios y la necesidad de importaciones seguirán marcando la dinámica del negocio ganadero al menos hasta 2027.