La ganadería paraguaya transita el segundo semestre con señales alentadoras para la producción de terneros. La retención de vientres, la recuperación de los campos tras varios años de sequía y un rodeo que llega al servicio en buenas condiciones corporales alimentan el optimismo de los productores, aunque la recuperación del stock bovino todavía demandará tiempo.

Para Christian Rothbacher, presidente de la Regional Teniente Esteban Martínez de la Asociación Rural del Paraguay, el principal motor del crecimiento no estará solamente en sumar más vientres, sino en mejorar la eficiencia reproductiva.

“Observamos una retención de vientres. Hay productores que no están vendiendo sus hembras y otros que incluso están pasando de la recría o la invernada hacia la cría. Pero creo que lo más importante va a ser la mejora de los índices productivos, porque se entró al servicio con vacas en muy buen estado y vamos a tener un alto porcentaje de preñez”, sostuvo.

El dirigente explicó que las condiciones forrajeras permiten afrontar con tranquilidad la segunda mitad del año. “Cerramos el primer semestre con buena cantidad y calidad de forraje, además de buena disponibilidad de agua. Después de cinco años de sequía, los campos se recuperaron y muchos establecimientos que estaban vacíos hoy se están cargando nuevamente”, señaló.

A su entender, la capacidad de carga y la disponibilidad de pasturas permitirán sostener buenos niveles de productividad tanto en ganancia de peso como en los índices reproductivos.

Sin embargo, Rothbacher recordó que la recuperación parte desde un escenario complejo. Solo en la Regional Teniente Esteban Martínez, la producción de terneros cayó cerca del 25% durante los últimos cinco años, en línea con la reducción del stock registrada en la zona.

“Va a ser un proceso lento, pero creemos que se va a recuperar paulatinamente”, afirmó.

Consultado sobre las causas de esa disminución, sostuvo que no existe un único factor, sino la combinación de varios problemas que afectaron al productor.

“Fue una suma de varias cosas: precios bajos, años de seca muy fuertes y productores que tenían que vender más animales para pagar sus cuentas. Con ese panorama la inversión se destinaba a salvar la situación, conseguir agua o alquilar una pastura, y no quedaban recursos para mejorar los establecimientos”, explicó.

No obstante, considera que el escenario comenzó a cambiar. La mejora de los precios ganaderos, la recuperación climática y condiciones financieras más favorables vuelven a generar confianza para invertir.

“Creo que eso se está revirtiendo. Las tasas de los bancos también son favorables y la gente se está animando nuevamente a invertir, limpiar campos y mejorar las pasturas”, afirmó.

Respecto al invierno, Rothbacher minimizó el impacto que podrían tener las bajas temperaturas previstas para el Chaco. Señaló que las heladas llegaron en una época habitual y que la humedad acumulada tras las lluvias recientes ayuda a reducir sus efectos sobre las pasturas.

Con este panorama, el dirigente considera que existen fundamentos para esperar una recuperación gradual de la producción nacional de terneros, apoyada en mejores índices reproductivos y en un renovado interés de los productores por fortalecer la actividad de cría, considerada hoy uno de los segmentos más atractivos del negocio ganadero paraguayo.