Las abundantes lluvias, la elevada humedad de los suelos y las bajas temperaturas están condicionando el desarrollo inicial de los cultivos de soja en Paraguay. Sin embargo, desde la Unión de Gremios de la Producción (UGP) aseguran que todavía no se observan daños significativos y mantienen expectativas favorables para la campaña agrícola 2026/27.
El presidente de la UGP, Héctor Cristaldo, explicó en entrevista con Valor Agro que la nueva campaña sojera comenzó con buenas condiciones de humedad, aunque las precipitaciones prolongadas y las temperaturas inferiores a las habituales están provocando una desaceleración en el crecimiento de las plantas.
“El arranque fue con suelo saturado en el sur, centro y este. En San Pedro se atrasó más, en la segunda quincena de septiembre recién comenzaron las lluvias, pero hay suficiente humedad, por suerte”, manifestó.
El dirigente señaló que, si bien las condiciones hídricas son favorables en términos generales, la falta de radiación solar y las temperaturas por debajo de los 20 grados están afectando el ritmo de desarrollo vegetativo. “Las bajas temperaturas, que no son tan habituales, más los días continuados sin sol, están frenando un poco la velocidad de crecimiento de las plantas. Lo que ya tenía que tener cerrado el entrelíneo todavía no está cerrando”, explicó.
Cristaldo aclaró que, hasta el momento, la situación no representa pérdidas productivas importantes, sino principalmente una demora en el desarrollo de los cultivos. “No se puede hablar de daño. Hay un retraso, probablemente la cosecha se va a atrasar también, va a ser un poco más tarde, el ciclo se va a alargar”, indicó.
Esta situación genera la posibilidad de que la recolección de la soja se desplace respecto a los tiempos inicialmente previstos, dependiendo de la evolución de las condiciones meteorológicas durante los próximos meses.
A pesar de las dificultades climáticas iniciales, el titular de la UGP sostuvo que el sector mantiene su objetivo de alcanzar nuevamente una producción de al menos 12 millones de toneladas de soja. “La expectativa es tener las 12 millones de toneladas como mínimo otra vez, de ahí para arriba, ojalá”, afirmó.
Las proyecciones iniciales de la campaña 2026/27 contemplan una superficie de siembra de aproximadamente 3,6 a 3,7 millones de hectáreas, con expectativas de producción elevadas, siempre que las condiciones climáticas acompañen.
Sin embargo, Cristaldo enfatizó que todavía resulta prematuro anticipar los resultados definitivos, considerando que los cultivos apenas transitan las primeras etapas de su desarrollo. “Estamos a un cuarto de camino, hay mucho que caminar y tenemos que esperar ir mes a mes cómo evoluciona, porque el clima también es impredecible”, sostuvo.
De esta manera, la campaña agrícola paraguaya avanza con un escenario productivo que continúa siendo alentador, aunque condicionado por el comportamiento del clima, especialmente por la necesidad de mayores períodos de sol y temperaturas favorables que permitan recuperar el ritmo de crecimiento de la soja.

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