La campaña de soja 2026/27 avanza con perspectivas favorables en el departamento de Canindeyú, aunque la presencia del fenómeno de El Niño genera incertidumbre por los posibles excesos de precipitaciones, la menor radiación solar y las dificultades operativas que podrían presentarse durante el ciclo productivo.

Cleverson Pozzebon, asesor técnico de Estancia Anahí, señaló en entrevista con Valor Agregado que, si bien el escenario actual permite proyectar una buena campaña agrícola, es importante mantener la cautela frente al comportamiento climático de los próximos meses. “En nuestro ambiente de producción estamos bastante bien y todo pinta que sea un año muy bueno. Pero hay que tener un poco de cuidado con las proyecciones, porque año del Niño no es año de récord de productividad”, afirmó.

El especialista explicó que la siembra de soja prácticamente ha finalizado en la región, aunque algunos establecimientos, como Estancia Anahí, mantienen superficies pendientes de implantación como parte de una estrategia de planificación y distribución de riesgos.

En cuanto a las condiciones climáticas, comentó que durante la primera quincena de octubre se registraron precipitaciones superiores a los 300 milímetros, que ocasionaron dificultades puntuales de infiltración y algunos episodios de erosión.

Sin embargo, indicó que posteriormente las lluvias disminuyeron en volumen y permitieron avanzar con normalidad en las actividades agrícolas.

Más allá de las precipitaciones, Pozzebon advirtió que actualmente una de las principales limitantes para los cultivos es la falta de radiación solar, debido a la persistencia de jornadas nubladas. “La planta es una fábrica de producción que depende de la luz solar, de la radiación. Entonces, lo que está faltando es luz solar. Son bastantes días nublados”, explicó.

Sobre el fenómeno de El Niño, sostuvo que existe una asociación frecuente entre su presencia y las expectativas de buenos rendimientos, pero aclaró que históricamente estos eventos también han presentado importantes dificultades productivas.

Según su evaluación, la principal ventaja frente a los períodos de sequía es contar con una mayor disponibilidad hídrica, aunque las precipitaciones excesivas pueden afectar el desarrollo de los cultivos y las operaciones en el campo. “El año del Niño nos reserva algunas sorpresas. De repente se cierra y queda como quince días solo lloviendo y ahí las cosas se pueden agravar”, advirtió.

Respecto a las expectativas económicas y productivas, Pozzebon consideró que las condiciones actuales permiten mirar con optimismo el desarrollo de la zafra, siempre que el clima acompañe durante las etapas decisivas del cultivo.

No obstante, insistió en que el objetivo debe centrarse en alcanzar buenos resultados mediante una adecuada planificación y un manejo agronómico eficiente, evitando proyectar rendimientos excepcionales únicamente por la presencia de El Niño. “Es año de hacer lo básico, lo simple, y eso es lo que hace la diferencia para cerrar la cuenta”, concluyó.