El avance de la cosecha de soja zafriña en el departamento de Alto Paraná refleja una campaña marcada por la variabilidad climática y fuertes diferencias de rendimiento entre parcelas. Mientras algunos productores logran resultados cercanos a los 3.000 kilos por hectárea, otros apenas alcanzan entre 700 y 1.000 kilos, en escenarios que incluso no permiten cubrir los costos de producción.

En conversación con Valor Agregado, el productor agrícola Marcio Giordani señaló que la falta de lluvias entre finales de enero y marzo castigó especialmente a los cultivos implantados en condiciones más ajustadas de humedad. “La gran mayoría sufrió bastante con la sequía, principalmente la soja zafriña. Las primeras parcelas que se cosecharon están mostrando rindes muy bajos, de 700, 800 o 1.000 kilos por hectárea”, indicó.

El productor comentó que las mejores expectativas se concentran ahora en las parcelas que recibieron más precipitaciones durante el ciclo y que todavía están pendientes de cosecha. “Donde hubo más lluvias se espera un promedio de 2.500 a 3.000 kilos”, sostuvo.

Giordani explicó que, más allá de algunos lotes puntuales con resultados sobresalientes, el análisis debe hacerse sobre el promedio total de cada establecimiento. “Muchas veces se publican rindes muy altos, pero esa no es la realidad del campo. El productor muestra la parcela que dio mucho, pero no la que rindió poco. El cierre real se hace con el promedio de toda la finca”, afirmó.

Desde el punto de vista económico, el agricultor remarcó que el margen sigue siendo ajustado y que el resultado final dependerá de cómo terminen las últimas cosechas. Señaló que los costos de implantación y manejo de la soja zafriña rondan actualmente entre US$ 380 y US$ 450 por hectárea, dependiendo de cada planteo productivo.

Además, indicó que las condiciones climáticas obligaron este año a realizar aplicaciones adicionales de fungicidas en varias parcelas, incrementando los costos inicialmente previstos. “Después de las lluvias bajó un poco la temperatura y muchas chacras necesitaron una aplicación más”, comentó.

Con precios de la soja negociándose en torno a US$ 366 por tonelada en la región, Giordani estimó que el punto de equilibrio se ubica entre 1.200 y 1.500 kilos por hectárea. “Para dejar un pequeño margen el productor tiene que cosechar bastante más de dos toneladas”, explicó.

En cuanto al maíz zafriña, sostuvo que todavía existe incertidumbre por el comportamiento climático de las próximas semanas, especialmente por el riesgo de heladas. “El 90% de las parcelas todavía no puede recibir helada en los próximos 30 días”, advirtió.

A pesar de las dificultades, el productor destacó que el agricultor paraguayo mantiene las expectativas positivas y continúa apostando a la producción. “El productor siempre hace su parte, pone todo lo necesario para lograr una buena campaña, pero después el clima es algo que escapa totalmente del control”, expresó.