Paraguay tiene una oportunidad importante para acelerar la producción de terneros sin que el primer paso sea necesariamente aumentar la cantidad de vientres. Ítalo Godoy, gerente comercial de Indabal Balanceados, sostuvo en el capítulo 2 de Plan Técnico, producto de Valor Agro Studio, que una parte relevante del crecimiento potencial de la cría está dentro de los propios establecimientos y depende de mejorar la gestión, ordenar los ciclos reproductivos y trabajar estratégicamente sobre nutrición y manejo.
“La cría es más que la base del sistema de producción. Es el inicio de un ciclo que termina definiendo el futuro de la ganadería”, afirmó Godoy, quien remarcó que Paraguay tiene un amplio margen para mejorar sus actuales indicadores productivos.
El objetivo de referencia, explicó, debería ser lograr un ternero destetado por vaca por año. Paraguay todavía se encuentra distante de esa meta, pero el especialista considera que existen herramientas accesibles para comenzar a acercarse. “Detrás de eso hay ciencia, nutrición, manejo, tecnología y, principalmente, planificación”, señaló.
Para Godoy, uno de los primeros cambios que debería realizar un establecimiento de cría es definir una estación de servicio de entre 90 y 120 días.
La concentración del período reproductivo permite posteriormente ordenar los partos, identificar problemas y diseñar con mayor precisión los calendarios sanitarios y nutricionales. “Definir una estación de monta es principalmente una cuestión de planificación y manejo. No requiere una gran inversión económica”, explicó.
Actualmente, según comentó, muchos establecimientos paraguayos todavía trabajan sin períodos reproductivos claramente delimitados. Y allí aparece una de las principales oportunidades de mejora.
Con una relación nacional que ronda apenas 50% a 53% entre vientres disponibles y terneros producidos, Godoy considera que Paraguay podría avanzar hacia niveles cercanos al 70% aplicando mejores prácticas sobre la misma estructura productiva. “Estamos hablando de casi 20 puntos que podrían mejorarse con los mismos vientres, trabajando sobre planificación, estrategia, manejo de pasturas, agua y otros aspectos básicos”, señaló.
Otro elemento que Godoy considera determinante es conocer cómo están distribuidos los nacimientos.
Para el especialista, una concentración ideal de partos entre julio y septiembre permite trabajar con mejores condiciones productivas que aquellos sistemas donde una proporción importante de terneros nace hacia diciembre, enero o febrero. “La distribución de la curva de parición es prácticamente un indicador maestro. Te muestra cómo está funcionando la estrategia, el manejo y la nutrición del establecimiento”, afirmó.
Y ese resultado no solamente impacta sobre la cría. La fecha de nacimiento termina condicionando posteriormente el desempeño durante la recría y el engorde.
Godoy advirtió también sobre una de las principales debilidades de la ganadería: la falta de indicadores. La tasa de preñez es relevante, pero no alcanza para conocer verdaderamente la eficiencia de un sistema de cría.
Uno de los indicadores que recomendó incorporar es el de kilos de ternero destetados por vaca expuesta, ya que resume buena parte del proceso: preñez, pérdidas durante la gestación, nacimientos, mortalidad hasta el destete y peso final de los terneros. “Para llegar a ese número hay que construir todos los indicadores anteriores. Conocer la tasa de preñez es un buen comienzo, pero la cría va mucho más allá”, aseguró.
Otro espacio importante aparece entre el nacimiento y el destete. Godoy señaló que existen establecimientos donde las pérdidas pueden superar el 10% e incluso alcanzar 15%, y consideró que una parte importante de esa mortalidad puede reducirse a partir de mejores decisiones internas.
Problemas de maternidad, sanidad, nutrición de la vaca durante la gestación o baja producción de leche pueden afectar directamente la supervivencia y el desarrollo del ternero. “Muchas veces pensamos en factores externos, pero buena parte de las pérdidas está dentro del establecimiento y existen cosas que podemos ajustar”, expresó.
Nutrición estratégica, no suplementación generalizada
En materia nutricional, Godoy planteó evitar la idea de suplementar indiscriminadamente todo el rodeo.
El punto inicial debería ser evaluar la condición corporal e identificar qué porcentaje de las vacas realmente necesita una intervención. “Siempre existe un 20% o 30% del rodeo que termina siendo responsable de buena parte de los bajos indicadores. Primero tenemos que identificar esos animales y trabajar específicamente sobre ellos”, explicó.
La condición corporal de la hembra al parto es determinante para conseguir una rápida recuperación reproductiva y reducir el intervalo entre partos. Por eso, destacó la importancia de anticiparse a los períodos de menor calidad y disponibilidad de pasturas.
La estrategia nutricional durante la época seca puede permitir que las vacas lleguen al parto con mejores reservas y aumenten sus probabilidades de volver a preñarse rápidamente.
Para Godoy, el mensaje hacia la producción es que existe un espacio importante de crecimiento que no depende exclusivamente de aumentar estructura, comprar más vacas o realizar fuertes inversiones.
Ordenar la estación reproductiva, medir la condición corporal, conocer la distribución de partos, reducir mortalidad y construir indicadores productivos puede generar resultados relevantes sobre el rodeo existente. “Un establecimiento que está en 50% o 60% de destete puede mejorar sus números con planificación, manejo correcto y algunos ajustes estratégicos. Hay muchísimo espacio para mejorar”, afirmó.
Y esa diferencia será cada vez más determinante para la sustentabilidad económica de las empresas. “La profesionalización, la intensificación y la tecnificación van a definir quién permanece en la actividad. La gestión es un camino sin vuelta”, concluyó.

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