El mercado del ganado gordo cerró la última semana con precios firmes y nuevas correcciones al alza, aún en un escenario donde la actividad de las plantas comenzó a moderarse respecto al fuerte ritmo observado durante julio.

La menor faena, sin embargo, todavía no se traduce en una reducción significativa de la presión compradora, principalmente porque la oferta de hacienda continúa siendo limitada.

Los primeros datos de agosto ya mostraron una desaceleración de la actividad industrial. Entre el 1 y el 10 del mes, los frigoríficos de exportación procesaron 39.011 vacunos, con una utilización de capacidad del 36%, después de que julio cerrara con 190.839 cabezas y un nivel de utilización del 53%.

Pero la menor actividad encuentra como contrapartida un mercado con oferta limitada y dificultades para conseguir hacienda terminada. En ese contexto, las industrias continúan compitiendo por los lotes disponibles y sostienen una presión compradora que, de acuerdo con consultas realizadas por Valor Agro entre operadores del mercado, podría extenderse todavía durante una o dos semanas.

Actualmente, las referencias de base para machos y vaquillas de exportación se mueven entre US$ 5,20 y US$ 5,25 por kilo carcasa, mientras que para las vacas los valores se ubican entre US$ 5,00 y US$ 5,05.

De todas maneras, una parte importante de las operaciones se concreta por encima de esas referencias. Las bonificaciones por hacienda terminada a pasto, animales de confinamiento, volumen y características particulares de los lotes permiten alcanzar valores superiores.

Incluso se registraron negocios puntuales cercanos a US$ 5,50 por kilo carcasa, aunque no constituyen una referencia general del mercado. Las entradas a planta comenzaron a extenderse respecto a semanas anteriores y actualmente se ubican, dependiendo del frigorífico y de sus necesidades de compra, entre seis y diez días.

El escenario muestra así cierta paradoja: las industrias están reduciendo el ritmo de faena, pero al mismo tiempo necesitan continuar asegurando hacienda para cumplir sus programas productivos y comerciales de las próximas semanas. Con una oferta ganadera limitada, esa necesidad permite que los precios permanezcan firmes y continúen mostrando pequeñas correcciones positivas.

Uno de los principales elementos que determinará el comportamiento del mercado durante las próximas semanas será la salida de las cuadrillas kosher. Mientras continúen trabajando, se espera que la demanda industrial mantenga presión sobre la oferta disponible.

Posteriormente, según se explicó, el mercado deberá ingresar en una etapa de reordenamiento que podría traducirse en una menor actividad frigorífica durante septiembre.

La expectativa es que la faena del próximo mes pueda ubicarse por debajo de los niveles recientes, especialmente después del fuerte movimiento registrado en junio y julio. El tercer trimestre acumula hasta el 10 de agosto unas 229.850 cabezas procesadas, luego del importante impulso que tuvo la industria durante julio.

El interrogante está puesto en cuánto podrá cambiar la relación entre oferta y demanda una vez que finalice temporalmente la producción kosher. Una menor presión industrial podría generar un período de mayor estabilidad o ajuste en las referencias, aunque la escasez relativa de hacienda aparece como un factor que podría limitar movimientos importantes a la baja.

Por eso, septiembre comienza a visualizarse como un mes de transición, tanto por la dinámica industrial como por el comportamiento de los mercados internacionales. El verdadero punto de atención estará luego en el último trimestre, cuando nuevamente podrían aparecer factores favorables para la demanda de ganado paraguayo.

Por ahora, la fotografía del mercado continúa siendo de firmeza. Las correcciones semanales son pequeñas, pero mantienen una tendencia positiva en prácticamente todas las categorías y los productores siguen encontrando capacidad de negociación cuando disponen de lotes terminados y con condiciones comerciales atractivas.