La evolución del negocio ganadero está impulsando nuevas formas de integración entre la producción primaria y la industria frigorífica. En ese escenario, Agropecuaria Oro Verde viene consolidando un modelo de hotelería para ganado confinado, en el que el frigorífico aporta los animales y asume el riesgo comercial, mientras que la empresa se especializa en la alimentación, el manejo y la gestión productiva del corral.
Después de más de 25 años de experiencia en feedlot, la firma decidió modificar gradualmente su estrategia, dejando de operar con ganado propio para enfocarse en la prestación de servicios a la industria.
“Lo que más cuidamos hoy es el riesgo del negocio ganadero”, explicó Andrés Canillas, propietario de Agropecuaria Oro Verde, al señalar que la volatilidad entre el precio de compra del ternero y el valor de venta del novillo terminado fue determinante para impulsar este cambio.
Canillas recordó que la empresa atravesó ciclos de alta rentabilidad, pero también años en los que la caída del precio del ganado terminado golpeó con fuerza los márgenes del confinamiento. Esa experiencia llevó a buscar un esquema más estable y previsible.
Hoy, la empresa concentra su trabajo en aportar infraestructura, alimentación, agricultura, recursos humanos, sanidad, nutrición y manejo del ganado, mientras que la industria frigorífica mantiene la propiedad de los animales y define la estrategia comercial.
“Ellos son los que corren el riesgo de la compra y nosotros ponemos el alimento, el manejo y todo el know-how del negocio”, resumió.
El empresario sostuvo que este esquema permite que cada eslabón se concentre en aquello donde genera mayor valor. Mientras la industria se dedica a la comercialización internacional de la carne, el productor puede especializarse en la eficiencia productiva del confinamiento.
Canillas entiende que Paraguay avanza hacia un modelo similar al de Estados Unidos, donde los frigoríficos son cada vez más protagonistas en la terminación de ganado y los corrales funcionan como prestadores de servicios especializados.
“No hay duda de que ese es el camino. En Estados Unidos hace tiempo que los industriales son los dueños del ganado y los hoteleros manejan la agricultura y el engorde”, afirmó.
A su juicio, este sistema también fortalece la integración agrícola-ganadera, ya que permite transformar la producción de maíz y otros insumos en carne con mayor eficiencia, agregando valor dentro del propio establecimiento.
La empresa comenzó esta transición hace aproximadamente cinco años y actualmente trabaja con contratos de largo plazo junto a la industria. Según Canillas, la confianza construida entre ambas partes ha permitido consolidar un esquema “win-win”, donde tanto el frigorífico como el prestador del servicio obtienen beneficios.
“Es un matrimonio donde ambos tenemos que sacar resultados positivos”, definió.
Actualmente los dos complejos de confinamiento de Oro Verde operan a pleno, con una capacidad estática cercana a las 15.000 cabezas y un objetivo de alcanzar unas 40.000 cabezas terminadas por año entre 2026 y comienzos de 2027.
Aunque reconoce que existe margen para seguir creciendo, Canillas remarcó que la expansión será gradual. “Hay que crecer paso a paso. Siempre aparecen desafíos y hay que ir ajustando detalles”, concluyó.

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