La expansión global del combustible sostenible de aviación (SAF) comienza a abrir una nueva ventana para la agricultura paraguaya. Cultivos de invierno como la carinata, el cártamo —safflower— y, potencialmente, la camelina aparecen como alternativas capaces de incorporarse a los sistemas productivos y generar materias primas para una industria internacional que busca reducir la intensidad de carbono del transporte aéreo.
A diferencia de los principales cultivos agrícolas del país, estas alternativas pueden desarrollarse durante el invierno y complementar las rotaciones existentes. Desde Greenland S.A. destacan que uno de los principales atractivos está justamente en incorporar una producción adicional durante una época del año en la que una parte importante de las áreas agrícolas permanece sin cultivos comerciales.
Dentro de este grupo, la carinata es una de las opciones que mayor desarrollo viene mostrando en Paraguay. Ya se realizaron experiencias tanto en el Chaco como en departamentos del este y sur del país, con el objetivo de medir su adaptación, productividad, manejo agronómico y comportamiento durante la cosecha.
Según explicó Greenland, el interés internacional por el cultivo está fuertemente relacionado con el destino de su aceite, que puede utilizarse como materia prima para la elaboración de SAF. La compañía observa que la demanda por este tipo de combustibles viene creciendo especialmente en Europa, mientras otros mercados, entre ellos Brasil y Emiratos Árabes Unidos, también avanzan con iniciativas vinculadas a su desarrollo.
La sostenibilidad es, además, una condición central para acceder a estos mercados. Desde la empresa señalaron que las cadenas orientadas a determinados destinos, principalmente Europa, requieren certificaciones y trazabilidad que permitan demostrar el origen de la materia prima y el cumplimiento de los criterios establecidos sobre el uso de la tierra.
Greenland también remarca como un aspecto de interés comercial la posibilidad de vincular la formación del precio de la carinata con referencias internacionales del mercado europeo de oleaginosas, particularmente MATIF/Euronext. Esto, según la empresa, permite trabajar con una referencia internacional visible dentro de una cadena que comienza a desarrollarse localmente.
Las primeras experiencias realizadas en Paraguay buscan precisamente generar información antes de avanzar hacia una escala comercial mayor. Para Greenland, esta etapa es necesaria para entender no solamente cuánto puede producir el cultivo, sino también cuáles son los ajustes agronómicos y operativos necesarios para incorporarlo de manera eficiente dentro de los sistemas agrícolas paraguayos.
En esa línea, la compañía impulsó el Sustainable Farm Day Chaco 2026, realizado en Estancia Amistad, en la zona de Loma Plata y sobre el corredor bioceánico. La actividad reunió a representantes de los sectores agrícola, tecnológico e industrial para observar a campo el desarrollo de nuevas alternativas productivas para el Chaco.
El encuentro contó con la participación de Caltech, John Deere a través de Automaq y directivos de John Deere para América. Desde Greenland señalaron que uno de los objetivos fue mostrar que la incorporación de nuevos cultivos también deberá estar acompañada por tecnología, mecanización y capacidad operativa para trabajar superficies mayores.
La estrategia, sin embargo, no está enfocada únicamente en la carinata. Paraguay ya cuenta con experiencias con cártamo destinadas a cadenas vinculadas al mercado europeo y a materias primas para combustibles sostenibles. A su vez, la camelina aparece como una tercera alternativa que, de acuerdo con Greenland, podría incorporarse en el futuro al esquema de cultivos de invierno.
El desafío para una expansión comercial estará en combinar productividad, certificación, escala y eficiencia logística. La disponibilidad de maquinaria y la posibilidad de cosechar superficies importantes dentro de ventanas relativamente cortas serán algunos de los factores que deberán resolverse a medida que los programas crezcan.
Desde Greenland consideran que Paraguay reúne condiciones para participar de esta nueva cadena internacional por su disponibilidad de tierras agrícolas, la posibilidad de incorporar cultivos de invierno y la mejora de la conectividad logística. En el caso del Chaco, la consolidación del corredor bioceánico agrega un componente estratégico para pensar en una producción orientada hacia mercados internacionales.
Así, más que la aparición de un cultivo puntual, el desarrollo de carinata, cártamo y eventualmente camelina empieza a plantear una nueva posibilidad para la agricultura paraguaya: transformar áreas y ventanas productivas de invierno en materias primas destinadas a una industria global de combustibles sostenibles que se encuentra en expansión.

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