El crecimiento que atraviesa la lechería paraguaya abre una nueva etapa para el sector. Con establecimientos que avanzan hacia sistemas más intensivos, mayores inversiones en infraestructura y una apuesta cada vez más fuerte por la genética, el desafío comienza a trasladarse desde el aumento de la producción hacia la mejora de la eficiencia de todo el sistema.

En ese escenario, la producción de terneras aparece como uno de los grandes puntos pendientes para el país, apuntó Nelson Quintana, coordinador comercial de Grupo Covepa, quien participó de la novena edición de Cooprolanda, donde destacó el momento de expansión que vive la actividad lechera paraguaya.

“Se está posicionando muy bien nuestra leche. Los productores están invirtiendo cada vez más en sus tambos, modernizándose y apostando fuerte al mejoramiento genético. Eso demuestra que el rubro está creciendo con firmeza”, sostuvo.

Quintana afirmó que el proceso de intensificación es cada vez más visible en la principal cuenca lechera del país, con establecimientos que evolucionan desde sistemas extensivos hacia modelos confinados mediante compost barn o free stall, buscando aumentar la productividad y aprovechar mejor cada recurso disponible.

“El productor está viendo resultados en la intensificación. También está siendo mucho más exigente con la calidad de los servicios de nutrición, sanidad y asesoramiento técnico, además de invertir en la capacitación de su personal”, explicó.

Sin embargo, consideró que el próximo gran desafío trasciende la producción de leche y apunta a mejorar los índices de reposición.

“Tenemos que trabajar mucho en la cría de terneras. Es uno de los rubros que debemos mejorar en todo Paraguay, tanto en la ganadería de leche como en la de carne”.

Según explicó, aumentar la cantidad de animales ya no es suficiente. El verdadero cambio pasa por producir más y mejores terneros a partir de sistemas más eficientes.

“A veces es engañoso aumentar el rodeo si los índices siguen siendo los mismos. Hoy muchos productores están mirando de otra manera la producción y evaluando qué pueden hacer para mejorar sus resultados productivos”, afirmó.

En un contexto donde el valor del ternero alcanzó niveles históricamente altos, Quintana señaló que existe un escenario favorable para invertir en tecnologías reproductivas, nutricionales y sanitarias, aunque advirtió que ninguna herramienta por sí sola garantiza mejores resultados.

“Pensar solamente en genética o solamente en IATF no alcanza. También hay que trabajar en nutrición, sanidad y manejo. Los cuatro pilares tienen que funcionar juntos para lograr mejores índices”, remarcó.

Desde Grupo Covepa, explicó, el trabajo con los productores parte de un diagnóstico individual, ya que cada establecimiento presenta realidades y desafíos diferentes.

“No existe una receta única. Primero hay que entender dónde está cada productor, cuáles son sus limitantes, su capacidad de inversión y qué objetivo quiere alcanzar. A partir de ahí se construye un plan de trabajo”, indicó.

Para Quintana, el escenario actual representa una oportunidad para que la producción paraguaya dé un salto de competitividad, aprovechando el buen momento económico de la lechería y los elevados valores que hoy ofrece el mercado para la producción de terneros, siempre con la eficiencia como principal motor del crecimiento.