La situación climática y sanitaria genera creciente preocupación en la ganadería de Entre Ríos, donde la suba del río Uruguay, el exceso de lluvias en distintos puntos de la cuenca y el riesgo de expansión de la garrapata obligan a productores y autoridades a reforzar medidas preventivas.

José Ignacio Colombatto, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), aseguró a Valor Agro que el sector está siguiendo con atención la evolución del escenario y anticipándose a posibles complicaciones.

Colombatto explicó que las lluvias registradas en el norte entrerriano y, principalmente, en Uruguay, se combinaron con las sudestadas en el Delta para provocar un crecimiento del río Uruguay. Si bien todavía no se alcanzaron niveles extremos, reconoció que existe preocupación entre los productores ubicados en las zonas ribereñas.

Uno de los puntos de mayor atención se encuentra en las islas y zonas bajas. Según señaló, solamente en el área del Delta se contabilizan alrededor de 420.000 vacunos, por lo que muchos productores comenzaron a adelantar movimientos de hacienda hacia zonas más seguras.

“Hay mucha gente que está sacando por las dudas, sobre todo el animal que puede ir a faena. Está ganando tiempo, pero sin duda que la preocupación va en crecimiento”, explicó. Desde las entidades rurales y organismos oficiales se está recomendando no esperar hasta último momento para movilizar los animales, especialmente ante la necesidad de disponer de barcazas y logística suficiente para trasladarlos desde las islas hacia el continente.

Pero el movimiento de ganado abre otro frente de preocupación: la garrapata. El objetivo de Entre Ríos es evitar que animales provenientes de zonas infestadas introduzcan el parásito en establecimientos que actualmente permanecen libres. Colombatto señaló que diferentes instituciones sanitarias están trabajando en la revisión de los animales y en el fortalecimiento de los controles.

Las condiciones climáticas también aumentan la sensibilidad sobre el tema. Las heladas registradas durante el invierno ayudaron a reducir parte de la carga de parásitos presentes en el ambiente, aunque no solucionaron el problema en los animales afectados. Con temperaturas nuevamente en ascenso y mayores niveles de humedad, el escenario vuelve a ser favorable para la reproducción de la garrapata.

“El problema es que se está corriendo la frontera de la garrapata, porque cada vez está haciendo más calor en zonas donde antes no hacía tanto calor, y eso favorece que se reproduzca el parásito”, afirmó Colombatto.

Entre Ríos viene endureciendo los controles sobre el movimiento de hacienda. Colombatto explicó que se realizan inspecciones de camiones en rutas y que, ante la sospecha o detección de garrapata, interviene el Senasa y los animales pueden ser enviados nuevamente al establecimiento de origen. “Eso genera un gasto económico enorme y muchas veces hace caer el negocio, pero estamos tratando de concientizar a la gente para que no mueva hacienda sin baños precaucionales y sin una correcta revisación”, indicó.

La provincia también trabaja en ampliar la infraestructura disponible para combatir el parásito. Se están impulsando baños de inmersión en establecimientos y rurales que todavía no cuentan con estas instalaciones, con apoyo de líneas de crédito del gobierno entrerriano. Paralelamente, se buscan lugares adecuados para recibir animales observados durante los controles y garantizar mejores condiciones de bienestar mientras se resuelve su situación sanitaria.

“El productor entrerriano quiere librar la batalla contra la garrapata, no quiere bajar los brazos”, remarcó Colombatto. El dirigente recordó que la presencia del parásito no solamente implica pérdidas productivas directas, sino que también incrementa el riesgo de enfermedades como tristeza bovina y anaplasmosis, que pueden provocar importantes niveles de mortandad.

Más allá de la coyuntura climática y sanitaria, Colombatto consideró que el escenario de la ganadería argentina presenta señales favorables para iniciar una recomposición del rodeo. Los buenos precios de la hacienda y una mayor expectativa exportadora están incentivando la retención de vientres y terneras, aunque sostuvo que el siguiente desafío será mejorar los índices reproductivos.

“Cuando el negocio da, el productor empieza a reinvertir”, resumió. Para el vicepresidente de CRA, una mayor integración entre productores y veterinarios será fundamental para elevar los porcentajes de preñez y destete. “Con que aumentemos un 10% la producción sobre el rodeo nacional, estamos hablando de alrededor de cinco millones más de terneros. Es muchísimo”, concluyó.