El crecimiento de las infestaciones de garrapata y los desafíos sanitarios que comienzan a aparecer en distintos puntos del Chaco generan preocupación entre técnicos y productores ganaderos. Las condiciones climáticas, el ingreso de hacienda desde otras regiones y la resistencia a determinados principios activos están obligando a reforzar los manejos sanitarios y a rotar productos para intentar contener el avance del parásito.

Federico Strasser, médico veterinario que trabaja en establecimientos del Chaco Central, aseguró a Valor Agro que durante esta campaña se observó un incremento importante de la presión parasitaria.

“Con las lluvias tempranas y las temperaturas, la garrapata ha crecido bastante y aumentaron mucho las infestaciones”, afirmó.

El profesional explicó que uno de los factores que también incidió en esta situación fue el ingreso de animales provenientes de la Región Oriental, además de un escenario climático muy favorable para el desarrollo del parásito.

“Estamos tratando de usar nuevos productos y nuevas moléculas porque también vemos resistencia”, sostuvo.

Según detalló, actualmente se trabaja con esquemas sanitarios más agresivos y planificados, iniciando tratamientos incluso desde octubre para anticiparse a los picos de infestación que normalmente aparecen entre noviembre y diciembre.

“Lo que hacemos es empezar prácticamente en octubre con las aplicaciones para esperar esa garrapateada fuerte que viene después”, comentó.

Strasser indicó que hoy existe una necesidad creciente de rotar principios activos para evitar la pérdida de eficacia de algunos productos tradicionalmente utilizados.

“Hay principios activos que prácticamente ya no hacen mucho efecto a veces”, advirtió.

En ese sentido, mencionó que en muchos establecimientos se están utilizando estrategias con tres productos diferentes durante la campaña, incorporando también nuevas alternativas recientemente disponibles en el mercado.

Además, el veterinario recordó que la salida de la prolongada sequía generó condiciones sanitarias complejas en los rodeos, especialmente por la aparición de casos de tristeza bovina en animales jóvenes que prácticamente se habían criado sin contacto con garrapatas.

“Tuvimos dos o tres años de seca donde prácticamente no hubo garrapata. Entonces hubo categorías que crecieron sin desarrollar premunición”, explicó.

Esa situación provocó numerosos casos clínicos durante el regreso de las lluvias y el aumento de las infestaciones. “Con los carimbos 3 y 4 tuvimos mucho problema de tristeza”, aseguró.

Para enfrentar ese escenario, indicó que fue necesario aplicar tratamientos intensivos y personalizados en varios establecimientos.

Si bien reconoció que actualmente la situación sanitaria está más estabilizada y que los casos de tristeza disminuyeron considerablemente, advirtió que la presión de garrapata continúa siendo alta y que seguirá siendo uno de los principales desafíos sanitarios para la ganadería chaqueña.

“Este es el último pico fuerte de garrapata que va a haber este año, pero el escenario sigue siendo de mucha presencia del parásito”, concluyó.