La incorporación de micronutrientes en momentos estratégicos del proceso reproductivo aparece como una de las herramientas que puede ayudar a mejorar la eficiencia de los rodeos de cría, especialmente a partir de su acción sobre el estrés oxidativo y la reducción de pérdidas embrionarias tempranas.
Gustavo Lagioia, gerente técnico comercial de Biogénesis Bagó Paraguay, explicó a Valor Agro que el desarrollo del Kit Adaptador parte de trabajos realizados junto con investigadores de la Universidad Nacional de La Plata, particularmente sobre los efectos del estrés oxidativo y su incidencia sobre la reproducción bovina.
Según detalló, la tecnología combina vitaminas y minerales esenciales que son administrados en momentos específicos del ciclo reproductivo con el objetivo de aportar herramientas antioxidantes al animal. “No es que el producto genere más fecundaciones, sino que apunta a que se pierdan menos preñeces que ya se generaron en la inseminación”, explicó.
Lagioia señaló que existe evidencia que muestra elevados niveles de fecundación luego de la inseminación, pero una proporción de esos embriones puede perderse antes del diagnóstico de gestación. En ese proceso, explicó, el estrés oxidativo puede generar daños celulares y afectar la supervivencia embrionaria durante las primeras etapas.
“El objetivo es que el animal tenga las herramientas antioxidantes en cantidad suficiente para generar menos daño sobre las membranas de esos embriones y permitir que una mayor cantidad llegue al diagnóstico como una preñez viable”, sostuvo.
El concepto fue recientemente evaluado en Paraguay a través de un trabajo de campo realizado por Gestión Ganadera sobre aproximadamente 2.500 vientres distribuidos en establecimientos de Concepción, Boquerón y Alto Paraguay. En ese ensayo, los grupos que recibieron el Kit Adaptador dentro del protocolo reproductivo registraron una diferencia de alrededor de 10% a 11% en la tasa de preñez respecto a los animales que no recibieron el tratamiento.
Lagioia remarcó, sin embargo, que ese resultado debe interpretarse dentro de las condiciones específicas del ensayo y no como un porcentaje garantizado para todos los sistemas. “Yo no puedo prometer un 11%. Varían los inseminadores, el semen, el año, el tipo de vaca, la categoría y muchos otros factores”, aclaró.
El ejecutivo señaló que trabajos realizados anteriormente en Brasil y Argentina también mostraron respuestas favorables al uso de micronutrientes, aunque con diferencias en la magnitud de los resultados. Para Biogénesis Bagó, el valor de la tecnología está precisamente en su capacidad de complementar el manejo reproductivo con una herramienta de bajo costo relativo y potencial impacto productivo.
“Son tecnologías de muy bajo costo y alto impacto económico y productivo”, afirmó Lagioia. A su entender, el actual valor del ternero vuelve todavía más relevante cualquier mejora que permita transformar una mayor proporción de los vientres inseminados en gestaciones sostenidas y, posteriormente, en terneros destetados.
La tecnología adquiere además especial relevancia en el escenario actual de la ganadería paraguaya, marcado por una mayor retención de hembras y la necesidad de recomponer el stock bovino. Para Lagioia, retener vientres por sí solo no será suficiente si esos animales no consiguen transformarse en unidades productivas.
“Necesitamos aplicar tecnología para preñarlas, porque si retenemos los vientres y no logramos que sean productivos, no vamos a tener una solución real al problema de falta de terneros”, expresó.
En ese contexto, el desafío pasa por combinar genética, reproducción, nutrición, sanidad y manejo para reducir pérdidas y aumentar la eficiencia de cada vientre incorporado al sistema. Lagioia sostuvo que, con una demanda firme de terneros y mayores oportunidades para la carne paraguaya en los mercados externos, la adopción de tecnologías reproductivas puede convertirse en una herramienta estratégica para acelerar el crecimiento productivo del rodeo.

Comentarios (0)
Sé el primero en comentar esta noticia.
Dejá tu comentario