El reordenamiento de las exportaciones brasileñas de carne vacuna ya comienza a generar efectos sobre distintos mercados internacionales y plantea un escenario de mayor competencia para los países del Mercosur.
Luego del agotamiento de la cuota de exportación hacia China y en medio de un contexto de mayores exigencias desde la Unión Europea, Brasil busca colocar parte de ese volumen en otros destinos estratégicos, presionando los precios y modificando la dinámica comercial.
Durante su participación en Valor Agregado, el editor de Faxcarne, Andrés Oyhenard, señaló que uno de los mercados donde esta situación ya se percibe con claridad es Chile, principal destino de la carne paraguaya.
“Uno de los mercados que hoy está sufriendo esta situación es Paraguay en Chile, porque aparece una oferta muy agresiva de carne brasileña. Es un destino cercano y, cuando existe una diferencia tan importante de precios entre ambos orígenes, eso termina pesando en las decisiones de compra”, explicó.
El analista recordó que actualmente el novillo paraguayo se ubica en el entorno de los US$ 5 por kilo carcasa, mientras que Brasil opera con valores sensiblemente inferiores, más próximos a los US$ 4 por kilo.
Esa diferencia en el costo de la materia prima permite a la industria brasileña ofrecer carne a precios más competitivos, dificultando que Paraguay mantenga los valores negociados en las últimas semanas.
El momento adquiere aún mayor relevancia porque Chile está próximo a iniciar su período de mayor demanda anual. Las compras para abastecer las celebraciones de Fiestas Patrias de septiembre se concentran entre julio y agosto, por lo que las próximas semanas serán decisivas para medir el impacto de la mayor presencia brasileña.
Oyehard indicó que este redireccionamiento también comienza a observarse en otros destinos. Uruguay, tradicional comprador de carne vacuna brasileña, recibe una mayor oferta, mientras que Argentina también registra un incremento en el ingreso de carne proveniente de Brasil.
A ello se suma un mayor interés por colocar producto en Estados Unidos y la reaparición de Rusia como un destino relevante para los embarques de carne congelada.
Sin embargo, el principal desafío sigue siendo encontrar nuevos mercados capaces de absorber el importante volumen que Brasil dejó de colocar en China. “La gran interrogante es si esas más de 100.000 toneladas que antes tenían como destino China efectivamente encontrarán espacio en otros mercados”, sostuvo.
Esa incertidumbre ya comienza a trasladarse a la industria frigorífica brasileña. Ante la dificultad para sustituir rápidamente ese mercado, algunas plantas analizan reducir el ritmo de faena e incluso bajar temporalmente su nivel de actividad, mientras el comercio internacional busca un nuevo equilibrio.

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