La sostenida apreciación del guaraní frente al dólar profundiza las señales de alerta en la ganadería paraguaya, en un contexto donde los ingresos del productor pierden valor en moneda local mientras los costos internos se mantienen firmes, configurando un escenario de creciente presión sobre la rentabilidad.
Desde la Asociación Rural del Paraguay (ARP) expusieron ante el Banco Central del Paraguay su preocupación por las implicancias del actual comportamiento del tipo de cambio, advirtiendo que la tendencia descendente del dólar impacta de manera directa en el negocio ganadero.
El eje del planteo es claro: el productor vende en dólares, pero paga la mayoría de sus costos en guaraníes. En ese descalce, cada caída del tipo de cambio reduce automáticamente los ingresos reales del sistema productivo.
En esa línea, referentes del sector explicaron que una baja cercana al 20% del tipo de cambio implica que el productor recibe ese mismo porcentaje menos en moneda local por el mismo volumen comercializado. “Es una reducción directa del ingreso, sin que los costos acompañen en la misma proporción”, señalaron desde el ámbito gremial.
Este fenómeno se agrava porque los costos internos —como salarios, servicios, logística y estructura operativa— no presentan una baja equivalente, lo que genera una compresión de márgenes cada vez más evidente.
A su vez, el precio del ganado no se ajusta automáticamente al comportamiento del dólar, lo que profundiza el desfasaje económico dentro de la cadena.
El impacto no se limita únicamente a los números de corto plazo. Desde el sector advierten que este escenario comienza a trasladarse a decisiones productivas, con menor incentivo a la inversión, ajustes en los sistemas de producción y riesgos sobre la eficiencia del negocio.
Incluso, desde el análisis gremial, se plantea que la mejora en los precios internacionales de la carne no logra compensar la pérdida generada por el tipo de cambio, lo que deja al productor en una posición más vulnerable dentro de la cadena.
En términos estructurales, la situación refleja una de las principales tensiones del modelo ganadero paraguayo: una actividad altamente exportadora, dependiente del dólar, pero con una estructura de costos mayoritariamente local.
La advertencia de la ARP vuelve a instalar al tipo de cambio como una de las variables centrales en la agenda del sector ganadero, en un momento donde confluyen otros factores como la oferta limitada de hacienda, la dinámica de la faena y las señales del mercado internacional.

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