El mercado paraguayo de haciendas gordas de exportación empieza a ingresar en una nueva fase. Luego de varias semanas de precios firmes y una importante actividad industrial, los frigoríficos avanzan en la conformación de sus últimas escalas de agosto y comienzan a reducir el ritmo de compras con la mirada puesta en un septiembre que se proyecta con menor faena.
De acuerdo con relevamientos realizados por Valor Agro, varias industrias ya cuentan con una parte importante de sus necesidades cubiertas para lo que resta del mes y las nuevas propuestas empiezan a mostrar una corrección en los valores. Si bien todavía no se trata de referencias con negocios concretados, las ofertas se posicionan alrededor de US$ 5,20 por kilo carcasa para machos y vaquillas y US$ 5,00 para las vacas.
Las nuevas referencias implican un ajuste de aproximadamente 5 a 10 centavos de dólar por kilo carcasa frente a los niveles que venían predominando en el mercado. Durante las últimas semanas, las bases se habían ubicado en torno a US$ 5,25 a US$ 5,30 para machos y vaquillas y US$ 5,10 para vacas, con operaciones especiales que incluso llegaron a superar esos valores.
La expectativa dentro del sector industrial es que la presión bajista pueda continuar durante septiembre, principalmente como consecuencia de una menor necesidad de ganado por parte de las plantas. Como Valor Agro había adelantado, varias industrias tienen programadas interrupciones temporales de actividad durante el próximo mes, lo que reducirá la capacidad de faena y, por ende, la presión compradora sobre el mercado.
Entre los escenarios previstos aparecen plantas con cierres cercanos a los 15 días desde comienzos de septiembre, relacionados principalmente con la salida de equipos de faena kosher, mientras otras unidades podrían permanecer fuera de actividad entre 15 y 30 días. A esto se suma el caso de una industria que proyecta una parada más prolongada, cercana a los 45 días, debido a trabajos y reformas de infraestructura.
Con esta actualidad se comienza a modificar la relación entre oferta y demanda que sostuvo los precios durante buena parte de agosto. Con escalas más completas y una menor actividad prevista hacia adelante, los frigoríficos cuentan con mayor margen para administrar las compras y plantear nuevas referencias, aunque todavía resta conocer hasta dónde estará dispuesto el productor a convalidar la corrección.
Otro de los grandes interrogantes del mercado pasa por Estados Unidos y la ampliación temporal de 300.000 toneladas de la cuota de importación, que permite el ingreso de determinados proveedores bajo un esquema sin el arancel que normalmente grava las operaciones fuera de cuota. Sin embargo, desde la industria paraguaya moderan las expectativas sobre un eventual impacto significativo en los valores recibidos por los exportadores.
Según se explicó a Valor Agro, la interpretación que realizan fuentes del sector es que la eliminación temporal de ese costo arancelario, cercano al 25%-26%, tiene como objetivo principal abaratar el producto dentro de Estados Unidos y trasladar el beneficio hacia el consumidor estadounidense, antes que generar una mejora equivalente en el precio captado por los países proveedores.
Bajo esa lectura, para Paraguay la nueva ventana comercial podría representar principalmente una mejora de competitividad y acceso, pero no necesariamente un salto significativo en el valor FOB recibido por la industria. En términos económicos, los exportadores entienden que podrían continuar comercializando carne en niveles similares a los actuales, con la diferencia de que el producto ingresaría al mercado estadounidense sin soportar aquella carga arancelaria.
Por ese motivo, dentro del sector frigorífico tampoco se esperan, al menos inicialmente, movimientos drásticos en los volúmenes paraguayos destinados a Estados Unidos ni una presión adicional suficiente para revertir la tendencia que comienza a observarse en el mercado de haciendas.
Así, septiembre mantiene varios interrogantes abiertos, pero comienza a mostrar algunas señales más claras: menor actividad industrial, plantas con paradas programadas, escalas de compra más cubiertas y primeras propuestas de precios a la baja. La evolución de la oferta de ganado y la respuesta de los productores determinarán ahora la velocidad y la profundidad del ajuste durante las próximas semanas.

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