En la Colonia Suizo Cué, Maracaná, la agricultura es mucho más que una actividad económica, es el principal sostén de las familias. Pascual Figueredo, productor frutihortícola e integrante de la Asociación 15 de Octubre, contó que en la comunidad producen piña, melón, sandía, banana, mandioca y hortalizas como tomate y locote, siempre atentos a una condición que muchas veces define el resultado de una campaña: encontrar un mercado seguro.
“No tenemos sueldo fijo, dependemos de la agricultura y es nuestro sostén principal”, expresó Pascual, quien aprovechó la oportunidad para pedir que las autoridades conozcan de cerca la realidad de las colonias. Su mensaje también fue una invitación a mirar el campo desde adentro, reconocer sus dificultades, pero también la capacidad de las familias productoras para seguir apostando al trabajo y a la tierra.
Raúl López, también pequeño productor de la zona, destacó el valor de que los medios y el sector privado acompañen esta realidad. Recordó que la comunidad fue duramente golpeada por la sequía y que, cuando finalmente lograron producir, se encontraron con la falta de mercados y buenos precios. “Es importante demostrar cómo es el chokokue”, afirmó, resaltando especialmente la importancia de que los gremios y el sector privado incluyan a los pequeños productores en sus proyectos y programas, tal como ocurre con Avatiky de la UGP.
Hoy, la comunidad empieza a recuperar fuerzas y encuentra en el acompañamiento una razón más para seguir produciendo. Porque detrás de cada fruta, cada hortaliza y cada parcela trabajada hay familias que, aun después de atravesar sequías, dificultades de comercialización y bajos precios, siguen apostando al campo como camino para salir adelante.

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