Las recientes exigencias planteadas por la Unión Europea a Brasil en el marco del acuerdo comercial con el Mercosur representan una señal de alerta para todos los países del bloque, afirmó Gonzalo Oleggini, especialista en negocios internacionales, quien advirtió que el acceso al mercado europeo dependerá cada vez más del cumplimiento de estrictos requisitos sanitarios, fitosanitarios y de certificación.
En diálogo con Valor Agro, Oleggini recordó que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea abre importantes oportunidades comerciales para productos como la carne bovina, el arroz, la miel, la carne porcina y otros alimentos, aunque remarcó que el verdadero desafío comienza ahora, con la necesidad de cumplir las condiciones que exige uno de los mercados más rigurosos del mundo.
“La Unión Europea tiene muchísimos requerimientos y todos son públicos. Si uno quiere saber cuáles son las condiciones para exportar, la información está disponible. Si no las cumplimos, no vendemos”, expresó.
El especialista explicó que las observaciones realizadas por Europa a Brasil, que afectan a distintos productos agropecuarios y entre ellos a la carne vacuna, no deberían interpretarse únicamente como un problema brasileño, sino como un llamado de atención para toda la región.
“Esto es una luz amarilla para todos. Paraguay, Argentina y Uruguay no podemos pensar que es un problema exclusivo de Brasil. Ninguno de los países del Mercosur está completamente preparado en todos los aspectos sanitarios, fitosanitarios y de certificación que exige la Unión Europea”, sostuvo.
Oleggini señaló que el escenario comercial cambió y que hoy ya no alcanza con negociar menores aranceles o mayores cuotas de acceso. La clave pasa por demostrar el cumplimiento de estándares relacionados con la trazabilidad, los procesos productivos, el uso de medicamentos veterinarios y otras certificaciones que Europa considera indispensables.
El analista advirtió que, si Brasil encuentra mayores dificultades para acceder al mercado europeo, el impacto también podría sentirse en el resto de los exportadores del Mercosur. Los mayores volúmenes de carne brasileña deberán buscar nuevos destinos, incrementando la competencia en mercados donde Paraguay, Uruguay y Argentina participan activamente.
“Si Brasil tiene limitaciones para ingresar a algunos de sus principales mercados, esa producción tendrá que buscar otros destinos. Ahí es donde puede aparecer una competencia mucho más fuerte e incluso una guerra de precios”, indicó.
Consultado sobre la posibilidad de que estas restricciones puedan resolverse mediante negociaciones políticas antes de su entrada en vigencia, Oleggini consideró que el escenario europeo es diferente al de otros mercados como Estados Unidos.
“No veo una solución política rápida. En la Unión Europea hablamos de reglamentos sanitarios y de exigencias muy claras. La única manera de revertir esta situación es que Brasil adapte sus sistemas de producción y cumpla con los requerimientos establecidos”, afirmó.
Como ejemplo de la creciente rigurosidad europea, mencionó el caso de la miel, donde ya existen observaciones sobre los materiales utilizados en los tanques de almacenamiento debido a la presencia de determinados metales pesados, situación que también podría derivar en restricciones comerciales si no se realizan las adecuaciones correspondientes.
Finalmente, Oleggini sostuvo que el desafío para el Mercosur no termina con la firma del acuerdo comercial, sino que recién comienza. A su criterio, los servicios sanitarios, los organismos de certificación y toda la cadena productiva deberán fortalecerse para responder a las crecientes exigencias del mercado europeo.
“Si queremos aprovechar las oportunidades que ofrece este acuerdo, tenemos que demostrar que cumplimos cada uno de los estándares que la Unión Europea exige”, concluyó.

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