Paraguay atraviesa una fase clara de retención ganadera, con una reducción importante de la faena durante los primeros ocho meses de 2026 y una señal particularmente marcada en las categorías femeninas.

Los datos relevados por el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) muestran que entre enero y agosto se procesaron 1.240.389 bovinos, frente a 1.561.496 cabezas en igual período de 2025, una disminución de 321.107 animales, equivalente al 21%.

Sin embargo, detrás de esa caída global aparece un dato todavía más significativo: cerca del 77% de la reducción de la faena corresponde a vacas y vaquillas, una señal consistente con el proceso de retención de vientres que atraviesa la ganadería paraguaya y con las expectativas productivas que están puestas sobre la próxima temporada de servicios de primavera.

Entre enero y agosto se faenaron 230.748 vacas, unas 125.507 cabezas menos que en el mismo período del año pasado, lo que representa una caída del 35,2%. En vaquillas, la reducción fue todavía levemente superior: se procesaron 215.736 animales, 120.635 menos que en 2025, con una contracción del 35,9%.

En conjunto, vacas y vaquillas explican una disminución de 246.142 cabezas, prácticamente tres de cada cuatro animales que dejaron de ingresar a las plantas frigoríficas. Es uno de los indicadores más contundentes de que una parte importante de los productores está priorizando la conservación de hembras dentro de los establecimientos.

La situación es diferente entre los machos. La faena de toros alcanzó 657.562 cabezas, apenas 4,1% por debajo del año pasado, mientras que en novillos la reducción fue mayor, del 25,6%, hasta 136.343 animales. De todos modos, el aumento de los pesos de faena permitió compensar parcialmente la menor disponibilidad de animales.

De hecho, el peso promedio de carcasa aumentó en todas las categorías. Las vacas pasaron de 232 a 244 kilos, las vaquillas de 210 a 221 kilos, los toros de 270 a 282 kilos y los novillos de 250 a 261 kilos. En promedio, los pesos crecieron alrededor del 5%, mostrando que la industria recibió menos animales, pero más pesados.

Este comportamiento resulta especialmente evidente en los toros. Aunque se faenaron unas 28.000 cabezas menos, el incremento del peso promedio permitió que el volumen total de carne producido por esta categoría permaneciera prácticamente estable frente a 2025. Es decir, la caída de la faena de machos no tuvo el mismo impacto sobre los kilos procesados que la fuerte reducción observada en las hembras.

Al ponderar cantidad de cabezas y pesos promedio, el volumen total procesado entre enero y agosto se redujo aproximadamente 15% a 16% interanual, bastante menos que la caída del 21% registrada en número de animales. Nuevamente, la mayor productividad individual amortiguó parcialmente la menor oferta ganadera.

La lectura productiva cobra especial relevancia entrando en la primavera. Después de varios años en los que Paraguay necesita recomponer su disponibilidad de terneros y ampliar su base ganadera, la menor salida de hembras abre una oportunidad para aumentar la cantidad de vientres destinados al servicio. Ahora, el desafío estará en transformar esa retención en preñez y posteriormente en terneros.

Por eso, la próxima temporada de servicios será determinante. Condición corporal, disponibilidad de pasturas, manejo sanitario, nutrición y comportamiento climático serán factores centrales para definir cuánto de este esfuerzo de retención podrá convertirse finalmente en una mayor producción de terneros durante 2027.