El presidente del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), José Carlos Martin, planteó la necesidad de revisar el actual modelo sanitario pecuario de Paraguay y comenzar a construir una transición progresiva hacia un escenario de menor presión vacunal contra la fiebre aftosa.
En un documento titulado Cuando el éxito exige reinventarse y firmado por él, Martin sostuvo que el sistema sanitario paraguayo debe adaptarse a los cambios que se registran en la región, pero sin poner en riesgo la estructura institucional, operativa y financiera que permitió al país alcanzar importantes resultados sanitarios y comerciales.
El titular del Senacsa reconoció que Paraguay consolidó durante más de dos décadas un esquema exitoso, sustentado en la articulación público-privada entre el Senacsa, la Asociación Rural del Paraguay y la Fundación Servicios de Salud Animal.
“Este esquema ha permitido alcanzar altos niveles de cobertura vacunal, implementar sistemas de vigilancia epidemiológica sostenidos y asegurar rigurosos controles de calidad de vacunas”, señaló Martin.
Según explicó, esa construcción institucional posicionó a Paraguay entre los sistemas sanitarios más robustos de la región y contribuyó al crecimiento de las exportaciones pecuarias, que actualmente superan los US$ 2.600 millones, con presencia en más de 85 mercados internacionales.
Sin embargo, Martin advirtió que el escenario sanitario internacional está cambiando. Indicó que 32 de los 35 países de las Américas cuentan con al menos una zona libre de fiebre aftosa sin vacunación, condición que abarca aproximadamente al 85% del rodeo continental.
“Paraguay mantiene la mayor presión vacunal del continente”, afirmó el presidente del Senacsa, quien consideró que esta realidad abre la posibilidad de avanzar hacia el máximo estatus sanitario, pero también obliga a revisar el funcionamiento del modelo actual.
Uno de los principales puntos de preocupación señalados por Martin es la estructura financiera de Fundassa, fuertemente dependiente de los ingresos generados por la vacunación contra la fiebre aftosa. Para el titular del servicio sanitario, cualquier cambio en la estrategia tendrá un efecto directo sobre el financiamiento y la capacidad operativa de la fundación.
“El punto crítico radica en la estructura financiera de la Fundassa”, sostuvo. Y agregó que una modificación del esquema sanitario, si no es acompañada por una reorganización financiera e institucional, podría poner en riesgo la continuidad de las actividades desarrolladas por la organización.
Martin aclaró que su planteamiento no apunta a desmantelar el modelo sanitario ni a suspender abruptamente la vacunación. Por el contrario, defendió una transformación ordenada, respaldada por criterios técnicos y acompañada por mecanismos que garanticen la continuidad del sistema.
“No se trata de desmantelar un modelo exitoso, sino de adaptarlo con criterio técnico y responsabilidad ética hacia los más de 140.000 productores del país”, expresó.
En ese sentido, el presidente del Senacsa planteó que “una reducción progresiva y planificada de la presión vacunal puede constituir una vía razonable de transición”, mientras se redefinen las bases financieras e institucionales del sistema sanitario paraguayo.
Al mismo tiempo, fue contundente al advertir sobre los riesgos de adoptar una decisión inmediata sin una preparación previa. “Una suspensión abrupta generaría un impacto inmediato que podría comprometer seriamente la continuidad operativa”, afirmó.
La posición de Martin instala una discusión de fondo sobre el futuro de la política sanitaria paraguaya. El presidente del Senacsa considera que el éxito alcanzado no debe utilizarse como argumento para mantener indefinidamente el mismo modelo, sino como una plataforma para avanzar hacia una estructura más sostenible y preparada para los nuevos desafíos.
“La sostenibilidad no se garantiza con inercia, sino con decisiones oportunas”, aseguró. Añadió que la responsabilidad técnica y la prudencia financiera deben prevalecer sobre “la comodidad de lo conocido”.
Finalmente, Martin remarcó que Paraguay deberá tomar decisiones difíciles con visión estratégica para sostener sus resultados sanitarios, mejorar su competitividad y consolidar la capacidad de respuesta del sector pecuario. “La verdadera fortaleza del sector reside en la capacidad de evolucionar: el éxito exige reinventarse”, concluyó.

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