La discusión sobre el futuro de la vacunación contra la fiebre aftosa volvió a instalarse en el centro de la agenda ganadera de Paraguay. La semana pasada, el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa) presentó al sector privado una propuesta formal de transición hacia el estatus de país libre de fiebre aftosa sin vacunación, una hoja de ruta que contempla ajustes progresivos desde 2027 y que proyecta el proceso hasta el año 2032.

Sin embargo, lejos de generar consensos, la iniciativa abrió un nuevo capítulo en un debate que enfrenta dos visiones claramente diferentes sobre los tiempos y las condiciones necesarias para avanzar hacia un eventual cambio de estatus sanitario.

Mientras Senacsa trabaja en la construcción de un escenario futuro sin vacunación y propone comenzar a realizar ajustes progresivos desde 2027, el sector productivo mantiene una posición firme: Paraguay debe continuar vacunando plenamente la totalidad de su rodeo durante 2027 y 2028, tal como se viene realizando hasta ahora.

La propuesta fue presentada durante una reunión del “Comité gestor del plan de transición hacia el estatus sanitario de país libre de fiebre aftosa sin vacunación”, realizada el pasado 9 de junio, donde participaron representantes del sector público y privado.

Según a la información que accedimos desde Valor Agro, el plan elaborado por Senacsa se divide en tres etapas.

La primera fase, denominada “Preparación”, abarca el período 2026-2028 y tiene como objetivo fortalecer integralmente el sistema sanitario nacional mediante una mayor vigilancia epidemiológica, fortalecimiento del control de movimientos animales, consolidación del Sistema de Identificación Animal del Paraguay (SIAP), actualización de los planes de contingencia y fortalecimiento de la capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias.

Dentro de esta etapa aparece uno de los puntos que mayor atención generó entre los participantes: el denominado “ajuste progresivo de la vacunación”.

La propuesta plantea que la vacunación sistemática ha sido históricamente el principal instrumento de control de la fiebre aftosa, pero establece la posibilidad de modificar gradualmente el esquema vigente mediante una reducción progresiva de campañas, diferenciación por categorías de riesgo epidemiológico y eventuales ajustes territoriales.

El documento presentado por Senacsa señala expresamente que este proceso podría iniciarse a partir de 2027, una vez consolidadas las capacidades sanitarias previstas en la fase preparatoria.

Posteriormente, una segunda etapa de transición entre 2028 y 2030 buscaría validar el funcionamiento del sistema en un escenario sin vacunación, mientras que una tercera fase de consolidación, entre 2030 y 2032, apunta a sostener permanentemente el eventual nuevo estatus sanitario mediante sistemas fortalecidos de vigilancia, trazabilidad y gestión del riesgo.

Productores piden prudencia y más requisitos

Según pudo relevar Valor Agro, la propuesta presentada por Senacsa está siendo analizada por las gremiales y organizaciones de productores, aunque el planteo no logró generar conformidad dentro del sector primario.

La visión predominante entre los productores es que Paraguay todavía debe cumplir una serie de requisitos técnicos, epidemiológicos y operativos antes de pensar en una reducción de la presión vacunal.

Entre los aspectos mencionados aparecen el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, la consolidación de los sistemas de trazabilidad, mayores controles de movimientos, una estructura de respuesta rápida ante eventuales emergencias sanitarias y la validación práctica de todos los mecanismos previstos dentro del plan.

Para buena parte del sector productivo, el debate no pasa hoy por cuándo dejar de vacunar, sino por garantizar que cualquier decisión futura esté respaldada por evidencia técnica suficiente y por condiciones que minimicen los riesgos para la sanidad animal y el acceso a los mercados. En ciertas palabras, estar totalmente preparados para enfrentar potenciales crisis.

Por ese motivo, la postura que predomina es mantener la vacunación plena de todo el rodeo nacional durante 2027 y 2028.

Y por último, algo importante: la preocupación ya no es solo sanitaria, dado que comienza aparecer incertidumbre adicional dentro de una cadena que necesita información anticipada para tomar decisiones operativas que pueden amenazar un esquema que involucra a varios actores.