Brasil transita una nueva etapa de su ciclo ganadero, marcada por una moderación de la faena después de varios años de fuerte crecimiento, pero sin perspectivas de una caída relevante en la producción de carne vacuna, planteó Roberto Perosa, presidente de la Asociación Brasileña de las Industrias Exportadoras de Carne (Abiec), durante una conferencia organizada por el Instituto Nacional de Carnes (INAC) en el marco de la Expo Prado, en Montevideo.
Perosa señaló que el ciclo pecuario brasileño atravesó importantes transformaciones en los últimos años y que, pese a la actual fase de ajuste, la expectativa es que la oferta de carne pueda mantenerse relativamente estable. “No esperamos una baja relevante de la producción en los próximos años”, afirmó.
El ejecutivo recordó que Brasil pasó de faenar aproximadamente 30 millones de bovinos hace cinco años a cerca de 43 millones de cabezas en 2025. Para este año, la proyección apunta a una reducción hacia un rango de 41 a 42 millones de animales.
Parte de ese ajuste está relacionado con el escenario internacional. Perosa explicó que la menor demanda externa, particularmente a partir de la salvaguardia aplicada por China, restringió las posibilidades de crecimiento de Brasil dentro de su principal mercado comprador y terminó impactando sobre el ritmo de faena.
Sin embargo, el Presidente de Abiec relativizó el efecto que tradicionalmente podría tener una fase de retención de vientres sobre la producción total de carne. Según indicó, la incorporación de tecnologías reproductivas como la inseminación artificial a tiempo fijo (IATF), sumada a mejoras de manejo y productividad, permitió modificar significativamente la capacidad productiva de la ganadería brasileña.
Ese avance en eficiencia, sostuvo, es uno de los factores que permitiría que Brasil atraviese un período de menor faena sin necesariamente registrar una disminución equivalente en su producción de carne.
La mirada de Perosa también apuntó al posicionamiento de Brasil dentro del Mercosur. Destacó la “complementariedad” existente entre los países productores de la región, con perfiles diferentes de producción y comercialización. En ese esquema, Brasil concentra grandes volúmenes y una importante participación en carnes destinadas a procesos industriales, mientras Argentina y Uruguay cuentan con una presencia relevante en productos enfriados y de mayor valor agregado.
Las declaraciones se producen en un contexto de importantes movimientos en el mercado mundial de carne vacuna, con modificaciones en el acceso a destinos estratégicos, restricciones comerciales en algunos mercados y una oferta ganadera que comienza a mostrar señales diferentes después de varios años de expansión brasileña.
Para Brasil, el desafío de los próximos años estará puesto en sostener el volumen producido a partir de una mayor productividad individual y del rodeo, mientras su industria exportadora busca redistribuir ventas y aprovechar nuevas oportunidades comerciales frente a un escenario internacional más cambiante.

Comentarios (0)
Sé el primero en comentar esta noticia.
Dejá tu comentario